Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12
¿Qué hacemos con las bendiciones?
 La palabra de Dios nos enseña, que todo lo que nosotros tenemos proviene de Dios. Como sus hijos, él nos promete proveernos de todo lo que nos falta.

Salmos 23:1 “Jehová es mi pastor; nada me faltará”

Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”

Entre nosotros los hijos de Dios es muy común que demos testimonios como: Dios me bendijo con una casa propia, con un buen esposo o esposa, Dios me bendijo con un carro, Dios me bendijo con un hijo luego de tantos años de espera, Dios me dio un ministerio, me ha bendecido económicamente, entre otras.

Al momento de recibir las bendiciones nos ponemos gozosos, testificamos, agradecemos a Dios en oración, cantamos alabanzas. Pero ¿Por cuánto tiempo?

Va pasando el tiempo y nos vamos acostumbrando a tener esas bendiciones, y cuando vemos a ver consciente o inconscientemente, estas han perdido la importancia que un día tuvieron cuando la recibimos.

Cuando surgen crisis matrimoniales, cuando los hijos se ponen rebeldes, cuando el carro vive en el taller, cuando se es vituperado en el ministerio, cuando se pasa por una escases económica, cuando hay problemas en el trabajo; cuando aquello que un día Dios nos dio empieza a no marchar bien, se nos olvida que es una bendición a nuestras vidas y muchas veces hasta nos atrevemos a reclamarle a Dios.

Nos vamos allá al libro de Génesis y hacemos como Adán, le echamos la culpa a Dios por aquello que él nos dio. Génesis 3: 12 “..La mujer que me distes por compañera..”. Nos excusamos ante Dios, pretendiendo obviar toda responsabilidad.

Si hay algo que Dios quiere que nosotros aprendamos es a retener todo lo que él nos ha dado. Una cosa es recibir algo de Dios y otra cosa es retenerla.

Apocalipsis 3:11 “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”

La palabra de Dios está llena de recomendaciones y consejos, para que las bendiciones que él nos da (familia, bienes, ministerio, etc..) permanezcan en el tiempo.

Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”

El desconocimiento y la aplicación de los consejos de Dios, es lo que nos lleva a actuar de una manera incorrecta y a tomar decisiones equivocadas; por ende a perder aquello que un día Dios nos dio.

En vez de aplicar lo que la biblia nos enseña y dejarnos dirigir por el Espíritu Santo, somos sabios en nuestra propia opinión. Proverbios 3:7

Nos olvidamos que hay que velar porque hay un enemigo, un adversario que anda como león rugiente viendo a quien devorar, a quien destruir, a quien matar, a quien robar.  1Pedro 5:8.

Un enemigo que desea que perdamos todo aquello que Dios nos ha dado.

Te invito a que tomes interés por escudriñar la palabra de Dios, allí descubrirás sabios consejos para tu vida, para que esta sea una bendición continua.

Recuerda que el día del juicio, Dios te demandará de todo aquello que él te dio, y no existirán las excusas.

Si has sido negligente con lo que Dios te ha dado, confiesa tu pecado, reconoce tus errores, pide perdón por aquello que él te dio pero que perdiste y pídele sabiduría a Dios para retener lo que tienes y por qué no recuperar lo que has perdido.

                                                                                                                                            Bendiciones.

                                                                                                                                                       Hna. YakelineAzócar