El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende. Salmos 34:7
Debemos renovar nuestros pensamientos

Proverbios 23:7 “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo.”


Los pensamientos son parte de nuestra esencia, como seres humanos tener la capacidad de pensar es un regalo de Dios.


Todo lo que el hombre hace, tiene su origen en un pensamiento.


Según Proverbios 23:7 nosotros somos lo que pensamos.


Cada uno de nosotros quiere ser mejor en algún área (mejor madre, mejor hijo, mejor esposo, mejor profesional, mejor cristiano,…), pero para ser mejores debemos mejorar o renovar nuestros pensamientos.


¿Por qué? Porque los pensamientos se convierten en palabras, las palabras se convierten en acciones, las acciones en hábitos, y mis hábitos definen mi carácter.


“Todo comienza con los pensamientos”


¿En qué debo pensar?

Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”


La biblia es clara y nos enseña qué pensamientos deben ocupar nuestra mente. Solamente lo verdadero, honesto, puro, justo y amable deben tener espacio en nosotros.


Podemos obedecer y adorar a Dios con nuestra conducta diaria, pero que hay de nuestros pensamientos ¿nuestros pensamientos adoran y glorifican a Dios?


Así como cuidamos nuestro testimonio, hemos dejado de tener un mal comportamiento y hay tantas cosas que ya no practicamos; debemos tener cuidado de nuestra mente y pensamientos.


“Dios conoce nuestros pensamientos”


Marcos 12:30 “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.”


Dios desea que nuestros pensamientos estén alineados a su palabra y que sean sometidos a su santa voluntad.


Como creyentes no podemos vivir una vida nueva en Cristo con una mentalidad vieja.


Si queremos cumplir con el primer y más importante mandamiento, debemos prestar mucha atención a nuestra mente.


No podemos tener una mente dividida, con una parte trato de agradar a Dios y con la otra al mundo.
Nuestro gran problema no son nuestras acciones, sino lo que pensamos, ya que lo que hacemos es una consecuencia de lo que se piensa.


Génesis 6:5 “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.”


Existe mucha frustración y derrota en el creyente, porque tratan de ganar victorias sobre su cuerpo, sin haber renovado su mente.


No podremos amar a Dios con todo nuestro cuerpo, hasta tanto lo hayamos amado “con toda nuestra mente”.


¿Cómo podemos controlar nuestros pensamientos? Dios nos ha dejado su palabra y al Espíritu Santo.


Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”


La renovación de la mente es fundamental en la nueva vida en Cristo.


Romanos 8:5 “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.”


Si andamos en la carne dependemos de nosotros mismos, cuando ando en el espíritu dependo de Dios.
Hasta aquí podemos concluir lo siguiente:


1) Mis pensamientos definen lo que soy (hago lo que pienso)
2) No puedo cumplir el primer mandamiento de amar a Dios con toda mi mente, si mis pensamientos son malos.
3) En conclusión: debe ser una prioridad para cada uno de nosotros el renovar nuestra mente.


2 Corintios 10:4-5 “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”


Tenemos que conocer la palabra de Dios lo suficientemente bien como para ser capaces de saber cuando un pensamiento no es de Dios, cuando es contrario a su palabra y echarlo fuera.


No debemos darle cabida a los pensamientos que no nos edifican. Debemos poner cautivos esos pensamientos, para que no den frutos, cerrarlos bajo llave y con candado.


Debemos ser positivos en nuestra manera de pensar.


No puede existir una fe y esperanza en una actitud negativa o pesimista de la vida.


Ser positivo es una forma de expresión de mi fe.


Los pensamientos positivos sin Dios y su palabra solo se basan en deseos humanos no santificados.


Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”


Si no renuevo mis pensamientos, no puedo comprobar cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta.


1 Corintios 2:14-16 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”


Tú y yo debemos tratar de tener la mente de Cristo y que nuestros pensamientos sean los de él.


Necesitamos grandemente la ayuda de su Espíritu Santo en la renovación de nuestra mente. Leer la biblia por sí sola no es suficiente, necesitamos de Él, para que la verdad revelada nos cambie.

 

Bendiciones.

Hna. Yakeline Azócar