Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.
Cuando lo que Dios hace, no tiene sentido
En nuestra vida pasamos por muchas situaciones que no entendemos, que nos hacen daño, que sentimos que son injustas para nuestras vidas, aun cuando estamos consagrados al Padre Celestial y vivimos según su palabra.  

      Existen dos preguntas claves que generalmente nos formulamos: ¿Por qué Dios permite estas situaciones en mi vida? y ¿por qué sufre el justo?

La respuesta es simple, aunque es muy difícil de comprender y es la siguiente porque Dios tiene un propósito en tu vida; en Romanos 8:28 se nos dice “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Son aquellas situaciones que no nos gustan o que nos hacen sufrir en las cuales estos planteamientos llegan a nuestra mente y comienzan a debilitar nuestra fe; pero alguna vez te has preguntado ¿Por qué algo bueno pasa en mi vida?; ¿por qué lo que sí nos agrada y nos da felicidad no es cuestionado?, simplemente porque nos creemos merecedores de todo eso y nos sentimos como personas justas delante de Dios aun cuando su palabra nos dice en Romanos 3:10 “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;”

En la palabra de Dios están plasmados muchos hechos que nos muestran situaciones que nos pueden llegar a suceder y el libro de Job nos muestra las más comunes:

Pérdidas materiales: en Job 1:1-13 se nos plantea como éste hombre perdió todo lo que poseía a causa de que Dios permitió que el enemigo se lo quitara, a partir del versículo 11 vemos en detalle esto “Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.”

Pérdidas familiares: en el versículo 19 de este mismo capítulo 1 se nos muestra como murieron sus hijos “y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.”

Enfermedad: Job 2:7 nos dice “Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.”

Alejamiento de tu conyugue: Job 2:9 nos dice “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.”

Pérdida de amigos: Job 6:15 nos plantea “Pero mis hermanos me traicionaron como un torrente; pasan como corrientes impetuosas”.

A cada una de estas situaciones se nos da una respuesta y un mensaje de esperanza para enfrentarlas.

Ante la pérdida material; Mateo 6:24 nos dice “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Ante la pérdida familiar; Juan 11:25-26 nos dice “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Ante la enfermedad; Santiago 5:14-15 nos plantea “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.”

Ante el alejamiento del conyugue; Mateo 19: 5 nos plantea "y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?"

Ante la pérdida de amigos: Juan 15: 14-15 nos dice “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.”

       Existen varias razones del porque nuestro Padre permite ciertas situaciones en nuestro vivir y las planteamos a continuación:

Porque te ama. 1 Juan 4:10,19 , Salmos 146:8
Porque quiere probar tu fe. Génesis 22:1, Éxodo 16:4, 1 Corintios 3:10-15
Para que te arrepientas. Hechos 2:38, Lucas 5:32
Para revelarte un ministerio. Hechos 20:24, Hechos 22:13
Para renovarte. 2 Corintios 4:16

Qué es lo que nosotros debemos hacer:

Ser fieles. Hebreos 10:19-25
Tener nuestra esperanza en Él. Salmos 25:3
Amarlo por sobre todas las cosas. Mateo 22:37
Tener sabiduría. Job 42
Tener confianza. Salmos 52:8, Deuteronomio 7:21
Descansar en Él. Éxodo 33:4, Salmos 3:5

    Si seguimos estas indicaciones nuestra fe será más fuerte, nuestra conexión con el Padre tendrá lazos irrompibles y caerá una lluvia inmensa de bendiciones sobre nuestra vida.

Recuerda que nuestro Padre nunca nos dará pruebas o nos hará pasar por situaciones que no podamos soportar y superar. Y por sobre todas las cosas debemos tener claro que Dios tiene un propósito para todo.

Bendiciones
Romerd García