Oseas 14: 4 "Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos."

Háblale a los Huesos Secos

 Ezequiel capítulo 37.

 
Ezequiel trata de describirnos el valle de los huesos secos al que lo llevó el Espiritu de Jehová.
 
Primero nos dice que aquel valle estaba lleno de huesos, pero al acercarse, nos dice que eran muchisimos huesos.
 
Ezequiel nos describe también los huesos, diciendo que estaban secos en gran manera.
 
Quizás estas pasando un momento no solo de escases, sino de mucha escases. No es lo mismo tener una necesidad, que tener mucha necesidad, no es lo mismo tener un problema que tener muchos problemas. Y eso es lo que nos está hablando este pasaje.
 
El Espíritu no solo le mostró al profeta la condición de tales huesos, sino la necesidad de darles vida.
 
El texto nos habla de un estado deplorable, huesos consumidos por el frío de la noche y por el inclemente sol del día. Esto es un claro testimonio hasta donde puede llevar una sequia espiritual.
 
El texto nos muestra un condición desordenada. En tal sitio, no solo faltaba vida, sino que había confusión y caos.
 
Una vida sin Dios, no solo está espiritualmente muerta, sino en una marcada confusión.
 
Aquello no eran tres esqueletos, eran muchisimos huesos y estaban secos en gran manera. Esos huesos no tenían unas semanas allí, tenían años.
 
Si vivirían o no el profeta no lo sabía, pero tenía la certeza que Dios si lo sabía.
 
Ezequiel empezó a repetir exactamente lo que el Espíritu había depositado dentro de él. Quizás para el profeta no tenía ningún significado, quizás él no sabía lo que sucedería, porque lo que le dijo la voz de Dios y lo que él veía con sus ojos era completamente diferente, era opuesto.
 
Lo que nosotros vemos, muchas veces no encaja con lo que Dios deposita en nuestro corazón. A lo mejor no lo podemos entender, no lo podemos expresar;  pero estamos llamados a declarar la palabra.
 
Jesús dice “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)
 
Hay una gran diferencia entre la realidad y la verdad. La realidad no siempre es la verdad.
 
Que está usted enfermo, es su realidad, pero la verdad dice que por las llagas de Jesús usted es curado, esa es la verdad. (Isaías 53:5)
 
Que usted está desempleado, que anda sin dinero, que lo poco que tiene no le alcanza ni para comer;  esa es su realidad. Pero la verdad dice que Jehová es su Pastor y que nada le faltará (Salmos 23:1), que él suplirá todo lo que le falte conforme a sus riquesas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)
 
Que su familia es inconversa, que sus hijos andan en mal camino, que está separada de su esposo, eso es una realidad, pero la verdad dice que el que cree en el Señor Jesucristo él y su casa será salva. (Hechos 16:31)
 
Así que querida hermana o hermano, es hora  que usted vaya pensando si se queda en la realidad o se planta en la verdad.
 
Porque la realidad siempre es cambiante. Hoy usted va a tener una y mañana seguramente otra. Pero la verdad no, la verdad permanece para siempre. (Isaías 40:8)
 
Lo que cuenta en medio de ese valle en el que usted se encuentra, no es lo que usted le parece, ni lo que usted está sintiendo, ni lo que usted está viendo. Porque será su realidad, pero no es la verdad. La verdad es lo que dice Dios.
 
Hay una enseñanza aquí: no importa el estado en que se encuentren aquellos que le rodean a usted, aunque reine la muerte, Dios traerá vida.
 
Cuando nosotros declaramos la palabra con fe y con autoridad Dios se mueve.
 
Hermano declara la palabra. Sé un profeta de Dios. Habla lo que Dios te dice que hables.  Suelta la palabra, ella no va a regresar vacía.
 
Habla con autoridad delante de tus cirscuntancias. Él único que puede transformar el valle de los huesos secos, es Dios.
 
Cada vez que se predica a los huesos secos hay un movimiento interno, aunque nosotros no lo veamos.
 
La palabra de Dios es viva y eficaz, tiene el poder para producir un cambio en la mente, en el corazón y en la voluntad de la persona.
 
En el relato dice que cada hueso comenzó a buscar su parte. Y es que así trabaja la palabra viva. Ella pone orden donde todo está desordenado.
 
Dios permitió que esos huesos secos tuvieran vida, pero como Dios no hace un trabajo a medias, permitió que aquella multitud se convirtiera en un “ejercito grande en extremo”. Cuando Dios salva a alguien lo constituye en su soldado.
 
Dios le dará vida a los huesos secos que usted está viendo, y no solamente le dará vida sino que lo constituirá en su soldado para que de testimonio del poder de Dios.
 
El profeta fue usado por el Espíritu. ¿Estamos nosotros dispuestos a dejarnos usar por el Espíritu para traer a la vida a aquellos que están muertos espiritualmente?
 
 
Hna. Yakeline Azócar