pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Santiago 3:8

Testimonio de Sandra Ripoll

 

Hermanos le doy gracias a Dios por su amor y misericordia que ha tenido conmigo desde el momento que me llamó a sus rediles. Hoy les cuento que mi conversión vino por tanto sufrimiento desde niña y cuando llegué a la juventud me enamoré de un imposible y allí empezó mi  karma.
 
Hermanos desde que tenía la edad de 20 años tenía muchos dolores menstruales y fui al médico y me consiguieron ovario  poliquístico en los dos ovarios; durante muchos años sufrí por tanta inflamación y dolor y ya no sabía que tomar ni dónde ir.  Un día en su servicio del día domingo empecé a orar  con mucha fe y seguridad que ese día Dios me iba a sanar de todo ovario poliquístico y empecé a danzar y hablar en lenguas y el Señor ministraba en mí que estaba sana y que él era mi sanador y él mi fortaleza.
 
Pasado un tiempo fui al médico al chequeo de rutina de todos los años y cuando me hacen el eco el médico me dice que no tengo nada en los ovarios, que estaban limpios y que todo estaba bien y me dijo: “esto es un milagro”. El médico reconoció que aún Dios hace milagros grandes.
 
También hermanos el señor me ha sanado de las heridas del corazón y de tantas cosas que no tengo palabras como agradecerle, el me ha librado de accidentes, de problemas y me ha guardado del maligno, en todo tiempo el señor ha tenido cuidado de mi, de mi hija, de mi madre y de toda mi familia. Gracias le doy a Dios por su inmensa misericordia, por todo lo que ha hecho en mí, me cambió mi manera de ser, me cambió mi llanto en gozo, enjugó mis lágrimas y me dio un nuevo corazón limpio y agradable a él. Gracias le doy a Dios por todo.