Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. Deuteronomio 10:16

(2 Corintios 4:1)

Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. (2 Corintios 4:1)